sábado, 8 de noviembre de 2014

¿Estará María Auxiliadora Coronada en la Magna ''Regina Mater''?

Hace ya un par de meses que Hermandades han dicho si asisten a la Magna Mariana de Córdoba ''Regina Mater'' pero no hay ni rastro de información sobre María Auxiliadora Coronada de Montilla. Ha sido invitada como la segunda imagen en coronarse por la Diócesis de Córdoba. Los cofrades montillanos queremos ya saber algo sobre esta imagen mariana tan venerada en nuestro municipio.
La primera Imagen Mariana Coronada en Montilla
Desde 1947, comenzaron a llegar donativos de todos los montillanos, muchos de ellos ausentes, para colaborar al esplendor del hecho grandioso de la Coronación de la Virgen. Muchos donativos eran joyas de metales preciosos; otros, recuerdos entrañables de familia; y también hubo, lógicamente, aportaciones en metálico. Toda esta riqueza se convirtió en la hermosísima aureola y preciosas coronas de la Virgen y del Niño, gracias al arte y al cariño del antiguo alumno salesiano de Córdoba, José Peña Blanco "Peñita".

El 14 de mayo de 1950 fue un día inolvidable. Éste comenzó con una apoteósis de cohetes y dianas. Una muchedumbre impresionante recorría las calles de Montilla, llevando pancartas con la inscripción: "MONTILLA POR MARÍA AUXILIADORA". A media mañana, la Imagen de María Auxiliadora fue trasladada hasta la puerta de la Ermita de La Rosa. A las 10.00, entró en la plaza del mismo nombre el Obispo de la Diócesis, Fray Albino González, rodeado de numeroso clero y de la corporación municipal en pleno. Momento antes lo habían hecho los padrinos de la Coronación: el señor Conde de la Cortina y su distinguida hermana, señora Condesa de Aguiar. En un altar colocado en la puerta de la Ermita, el señor Obispo celebró la Eucaristía, y al concluir, bendijo la aureola, las coronas y el cetro. La Virgen, en su paso bellamente adornado, fue trasladada hasta la tribuna de la Coronación. Un alegre repique de campanas, cohetes y vuelo de las palomas anunciaron el instante grandioso de la Coronación de María Auxiliadora. Los vítores y aplausos del pueblo enfervorizado ahogan las notas del Himno Nacional. Emoción contenida y las lágrima en los ojos se unen al canto solemne de la Salve.

La Virgen, luciendo su preciosa corona, paseó por la plaza hasta quedar en la puerta de la Ermita para la hora de la Procesión, que se realizó a la caída de la tarde. Una impresionante riada humana la acompañó a lo largo del recorrido. Al regreso, le esperaba una multitud apiñada, que escuchó atenta la consagración de Montilla a María Auxiliadora. Después se expuso el Santísimo Sacramento en la tribuna de la Coronación y se estrenó la artística custodia que regaló la entusiasta devota de María Auxiliadora, doña Rosario Salas. A continuación, el señor vicario, don Luis Fernández Casado, impartió la Bendición Eucaristíca. Finalmente, el señor Inspector, visiblemente emocionado, dirigió unas breves palabras de agradecimiento y felicitación al pueblo de Montilla y a sus dignas autoridades.

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